19 octubre 2010

Los emergentes cuentan cada vez más en los mercados financieros

Mientras los riesgos de una desaceleración del crecimiento económico se ciernen sobre las economías desarrolladas, las tasas de crecimiento de los países emergentes sorprenden al alza. Esta evolución está inclinando el tablero a favor de las economías emergentes que se están viendo desbordadas por el aumento de la inversión extranjera.
Lo cierto es que las expectativas de crecimiento y la estabilidad macroeconómica que muestran las economías emergentes, unido a las debilidades estructurales y alto endeudamiento en las economías avanzadas, han producido un cambio en las percepciones de riesgo de manera que los activos de inversión en emergentes han mejorado sustancialmente en la escala del binomio rentabilidad-riesgo cuando se compara con los países industrializados. Como consecuencia, los flujos de capitales hacia emergentes están impulsando la apreciación de todos los activos, tanto renta fija como variable, de estas economías.
Así, solo en septiembre, los indicadores de rentabilidad de bolsas emergentes alcanzaron el 11%, con una revalorización en China del 12%. En cuanto a bonos soberanos, el índice EMBIG se revalorizó un 1,7%. Pero la atracción hacia emergentes queda reflejado en otras cifras. Por ejemplo, las emisiones de deuda de emergentes en los mercados internacionales alcanzarán este año la cantidad record de 256.000 millones de dólares, una cuantía similar a las emisiones de alta rentabilidad en los EEUU.
El Instituto de Finanzas Internacionales calcula que los flujos netos de capital hacia las economías emergentes aumentarán un 42% en 2010, pasando de los 581.000 millones de dólares de 2009 a 825.000 millones en 2010 y prevé que alcancen 834.000 millones en 2011. El FMI estima que los activos de renta fija y variable de economías emergentes representan actualmente alrededor de un 7% del total mundial. En este sentido, dados que los fondos de inversión del G-4 (EEUU, Japón, Eurozona y Reino Unido) suman 50 billones de dólares, importe equivalente a 35 veces el PIB anual de España, un cambio de solo un 1% de su composición a favor de emergentes supondría un flujo de 485.000 millones de dólares adicionales.
Esta avalancha de fondos se explica tanto por factores de expulsión producidos por la débil situación de los países desarrollados como por la atracción que generan las economías emergentes.
En las economías avanzadas los tipos de interés están en mínimos históricos lo que empuja a los inversores, a medida que se supera la aversión al riesgo, a buscar mayores rentabilidades en las economías emergentes. Además, la Reserva Federal Americana está preparando el terreno para embarcarse en un nuevo programa de compra de activos, en este caso de deuda pública, que supondrá una importante inyección de liquidez en la economía. Todo ello no ha hecho más que acelerar y multiplicar la fuerza de la huída del dólar, por ejemplo el índice de divisas emergentes se apreció un 6% en septiembre.
Por otra parte, la fortaleza de las economías emergentes es un elemento importante que seduce a los inversores. Este crecimiento esta sustentado por un consumo interno, que si bien se mantiene por debajo de los niveles deseado por el FMI, muestra un potencial sorprendente debido a la amplia base poblacional que tienen estos países.
Conviene tener presente que China e India representan juntas un tercio del total de la población mundial. El efecto nivel de estos volúmenes de población es increíble. Si aumenta el número de automóviles por cada 1.000 habitantes en un solo vehículo en estos países estaríamos hablando de 2,5 millones más de vehículos. Esto explica que cualquier tasa multiplicada por la población y extrapolada a los próximos diez años de cifras asombrosas.
Las entradas masivas de capitales están provocando una apreciación de las divisas en gran parte de los países emergentes. Los gobiernos de estos países temen que sus economías se conviertan en el nuevo juguete roto de la liquidez mundial y ejercen un rol intervencionista aplicando todo tipo de medidas destinadas a evitar la apreciación de su monedas.
Estas políticas intervencionistas de las economías emergentes, junto a la expansión monetaria de algunas de las principales economías avanzadas nos han sumido en la denominada “guerra de divisas”. No sabemos si saldremos pronto de esta situación pero la apreciación de por ejemplo el yuan chino no parece que vaya a ser sustancial en el corto plazo. Como señaló recientemente el presidente del banco central de la Republica Popular china: “Los médicos americanos te dan una pastilla para que se te pase el dolor inmediatamente, pero, en cambio los médicos chinos te dan doce hierbas distintas para que experimentes una mejoría en los próximos dos meses”. Esperemos que la medicina occidental y la medicina china converjan en cuanto al tiempo requerido para que la medicación surta efecto si no… Houston, tenemos un problema.




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